“El talento que no se aprecia se deprecia”

“El talento que no se aprecia se deprecia”; frase potente mencionada por Juan Carlos Cubeiro (uno de los Coach más reconocidos en Europa y que tuve la fortuna de que sea mi profesor años atrás) da paso a una reflexión que puede parecer obvia pero que suele perder claridad en el día a día de las organizaciones y de las personas que las conforman.

Y es que cuando pensamos en grandes talentos como Lionel Messi, Paolo Guerrero, Inés Melchor, Hillary Clinton, Juan Diego Flores, por citar algunos de los tantos ejemplos que podemos encontrar en las canteras nacionales e internacionales; es difícil y hasta ridículo suponer que alcanzaron dicho nivel de excelencia por obra y gracia del Espíritu Santo.

Pensar en estas personalidades trae al consciente palabras como: esfuerzo, disciplina, sudor, constancia, errores y aciertos, pasión y compromiso con ellos mismos para permitir un crecimiento exponencial de sus habilidades. Sin embargo, es importante mencionar que para que todo esto sea posible, debieron encontrar un terreno lo suficientemente fértil para permitir que todo aquello que ellos podían ser, sea.

De igual forma, en el mundo organizacional, cada individuo es responsable del compromiso que asume con su futuro profesional pero será tarea importante de las empresas y de sus líderes el que puedan asegurar un terrero en donde el talento, lejos de fugar, estancarse o depreciarse pueda desarrollarse y estar al servicio de los resultados del negocio.

Importará poco que en las filas de sus nóminas haya personas con potentes currículos, gran fuente de creatividad, aptitud para la toma de decisiones, entre otras habilidades, si es que al final del día ninguna de estas características encuentra un espacio en el cual proliferar.

Finalmente, es importante recordar que todo músculo que no se ejercita terminará por perderse, todo talento que no se explota por desaparecer, y con ello el que muchas empresas pierdan la oportunidad de tener a un “Paolo Guerrero”, es decir un “crack” jugando en su cancha.

Escrito por : Marjorie Abad

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